Así conocí Vigo

Publicado el 27 mayo 2015
Archivado en Javier | Comentarios desactivados en Así conocí Vigo

Llegué a Vigo con el tren desde Barcelona. Fue hace un tiempo y supongo que la ciudad habrá ido cambiando a mejor. Los días de lluvia se sucedían uno tras otro. Aún así la vida tenía, tiene, su ritmo y ese continuo chirimiri afecta simplemente al carácter taciturno de los gallegos.

El día que sale el sol es una ocasión única, que no hay que desaprovechar, para irse hasta las Islas Cies. Todo un paraíso a escasos 20 minutos de barco. Estas playas salvajes declaradas patromonio de la humanidad,  generan en uno una sensación única, no vivida en cualquiera de sus otras playas viguesas, más urbanas, como la de Samil o ¿te las enumero?, La de Samil, playa O Vao con 80m de arenal, Torolla, Cocho, Os Olmos, Cocho das Dornas, Foz, Fontaiña, Baluarte, Xunqueiro, Sobreira, Portiño, Buraca,  y las que quedan aún,… Será por playas.

 

IslasCies

 

Son varios los museos que podemos visitar en Vigo. El museo de arte contemporáneo, Marco, en el que se suceden numerosas exposiciones temporales que abarcan todos los ámbitos del arte. El museo Verbum centrado en la comunicacion, llamado la casa de las palabras. Su contenido está estructurado en torno a 29 cubos de madera interactivos que se corresponde, cada uno, con una letra del alfabeto. Son cuatro las áreas, tecnología, lenguaje, literatura y ciencia. En cada uno de los cubos hay una propuesta comunicativa diferente que hay que descubrir. Como un juego.

No podía faltar, en Vigo, un Museo del Mar. Su contenido es muy específco y relacionado con el mar y la pesca. Pero su ubicación es perfecta para disfrutar desde él, de todo el paisaje impresionante de la ría. El museo etnográfico Liste recoge en sus salas los principales oficios artesanales gallegos. Curiosas sus maderas excavadas con la única finalidad de aprovechar el espacio generado como aperos de labranza. Una buena opción para profundizar en el alma gallega de hoy y de siempre. Las fiestas de la reconquista conmemoran la expulsión de los franceses de la ciudad el 28 de marzo de 1809. Ya comienzan la víspera, el 27, pero su día grande es el 29 en el que se representa la batalla con todo lujo de detalles. Tras la victoria viene la devoción al cristo y el recorrido de los asistentes por las calles de la ciudad y de bar en bar. Para acabar son tradicionales los bailes y las actuaciones de títeres. A disfrutar. Y comer, claro.

Qué mejor sitio para comer que Galicia, que Vigo. Qué mejor sitio que el barrio de La Piedra en el que los restaurantes se suceden unos junto a otros y en todos, hasta en la calle, lo que nos ofrecen, como manjar exquisito, son sus ostras superfrescas. Habrá que vigilar con los precios pero aún así merce la pena pedirse una docena y acompañarla con una rica copa de albariño o de ribeiro, los vinos típicos de Galicia. Y si no siempre tendremos muchas otras opciones a base de materias primas de excelente calidad. Galicia es sinónimo de marisco, será difícil que por ahí nos equivoquemos. Hasta un simple fin de semana puede servirnos para disfrutar de las sorpresas de todo tipo que podemos encontrar en esta ciudad motor de la Galicia más moderna.

Comentarios

Los comentarios estn cerrados.