Caen, la Baja Normandía

Publicado el 14 diciembre 2014
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Hacer turismo por la Baja Normandía es de alguna manera remontarse a los cómics de Asterix, y es que fue en la época en la que galos y romanos ocuparon toda esa zona cuando muchas ciudades comenzaron a desarrollarse como es el caso de la ciudad francesa de Caen. En torno al caudaloso río Orne se formó está ciudad, escogiendo a una pequeña abadía como núcleo de la actividad.


Años después, y tras resistir a las invasiones vikingas, a principios del siglo XI, la ciudad comienza a crecer, ampliándose el número de templos religiosos, de mercados, y comenzando a usar el río como motor económico. Es en esa época también cuando debido a este crecimiento, Guillermo el Conquistador, que ejercía como Duque de Normandía, decide que además hay que construir más abadías, un castillo y una muralla que proteja la ciudad ante posibles ataques bárbaros. Debido a su situación geopolítica, cerca de Inglaterra, a lo largo de los años muchos han sido los intentos de los anglosajones de conquistar la ciudad de Caen, y de hecho en el siglo XV cedió a los asedios, y estuvo bajo control inglés más de 100 años, hasta que los ciudadanos se rebelan ante la masacre que los ingleses estaban cometiendo con toda la población. Pero la historia de guerras, luchas y asedios no acaba en la Edad Media, sino que durante la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de convierte en uno de los enclaves más importantes durante el famoso desembarco de Normandía. Como consecuencia, la ciudad sufrió atroces bombardeos que estuvieron a punto de reducirla a cenizas, pero sin embargo, sus edificios más emblemáticos permanecieron en pie. Posteriormente fueron necesarios casi 20 años para poder reconstruir la ciudad. Si nos decidimos a hacer una ruta por Caen, hay dos lugares imprescindibles en nuestra visita.

El primero de ellos se trata de la llamada Abadía de los Hombres, también llamada iglesia de San Esteban. Se trata de una abadía algo lúgubre por fuera pero que sin embargo el interior es como un remanso de paz. Con una base arquitectónica del románico, muy sobria, nos encontramos pequeños elementos del gótico en especial en las bellas arcadas. En esta abadía se encuentra enterrado Guillermo el Conquistador bajo el lema: «Aquí reposa el invencible Guillermo el Conquistador, duque de Normandía y rey de Inglaterra, fundador de esta casa, que murió el año 1087».

La otra visita clave es la Abadía de las Damas. Tiene una estructura similar a Notre Dame, aunque donde la catedral parisina tiene un imponente rosetón aquí nos encontramos diversas arcadas que albergan las cristaleras. Aquí reposa la que fuera la mujer de Guillermo el Conquistador, Matilde de Flandes. Una vez hechas las visitas de rigor, es también muy interesante visitar el Castillo Ducal de Guillermo el Conquistador, construido en 1060 a modo de palacio residencial. En esta gigantesca fortaleza nos encontramos algunos de los tesoros que dejaron como legado los Duques de Normandía, junto a un pequeño museo de Bellas Artes. También nos encontramos dentro con la restaurada iglesia de San Jorge. Merece pena subir al mirador de las murallas, al que llegaremos por un ascensor, y que nos permitirá obtener unas vistas excepcionales de Caen. En la ciudad hay también un gran museo llamado “el Memorial del Desembarco”, y que nos ofrece mucha información acerca del llamado Día D, el desembarco de Normandía en la II Guerra Mundial.

Y por supuesto, es pecado irse de allí sin probar su particular Camembert con una soberbia copa de su vino más característico, el Calvados.

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