Cementerio judío de Praga, fuerte sensación

Publicado el 13 diciembre 2014
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Toda la ciudad de Praga merece ser visitada de forma detallada. Un viaje a esta ciudad está más que justificado. Y entre las razones que permiten justificarlo está la visita a este cementerio judío anclado en el tiempo y que es imprescindible. Se llega a él a través de la línea A del metro. La parada es la de Staromestska. Su ubicación, como no podría ser de otra manera, es el mismo barrio judío de Josefov.

Praga, cementerio judio

El precio de la entrada es de 290 CZK para los adultos. Hay una tarifa reducida  para menores de 15 años, para jubilados y para estudiantes de 200CZK. No podemos calificarlo de cementerio típico ya que cuando entras en él el aspecto es más el de un parque de árboles y piedras que otra cosa. Pero vas paseando, lentamentre por sus senderos llenos de hojarasca , y comprendes pronto que todas esas piedras clavadas en el suelo, cada una con su particular forma, no son sino lápidas en las que puedes ir leyendo las reseñas de las vidas de los que a sus pies yacen.  No es necesario hacer colas ya que la entrada de las sinagogas judias también sirve para visitar este lugar. Su origen se remonta al siglo XV. La lápida de Avigdor Karo así lo testimonia. La fecha concreta que en ella se recoge es la de 1439. Desde entonces miles y miles de judíos han sido aquí apilados compartiendo el mismo espacio. El número de lápidas es increíble, más de 12000. Un sencillo cálculo nos hace presuponer que hay en este estremecedor cementerio judio de Praga más de 100.000 personas enterradas.

Inevitablemente me viene a la mente la imagen del museo judio de Berlín. En él hay un jardín, el jardín del exilio,  evocador de esta misma sensación que ahora tengo paseando entre tanta lápida. La sensación en Berlín venía provocada por quien construyó el jardín dotándolo de una pendiente del 15% y colocando los árboles encima de unos muros infranqueables. Aquí en Praga esa sensación proviene de la angustia que nos da la perspectiva de un tiempo eterno de injusticia.  En fin, emociones fuertes.

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