Iguazú, esas son cataratas

Publicado el 8 diciembre 2014
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¡Hoy vamos a las cataratas del Iguazú! Así de emocionados nos levantamos  aquel día. No era una excursión cualquiera. Las cataratas del Iguazú son únicas. Desde Foz de Iguazú, para visitar la zona argentina hay que cruzar el puente internacional. Accedemos al parque y a través de senderos y más senderos entre una vegetación exuberante, llegamos con nuestro  jeep a Puerto Macuco.

Iguazú, Garganta del Diablo

Tomamos una lancha y río arriba nos adentramos en las mismísimas cataratas. Lo mejor es ir en bañador. El calor es sofocante y la ducha que el contacto con las cataratas nos va a proporcionar va a ser de premio. Te pones, eso sí,  un chaleco salvavidas.  Continuamos río arriba. Rápidos, bahías, cataratas, … se van sucediendo a nuestro paso. La lancha aprieta sus motores con fuerza. Hay que seguir ascendiendo. El río se estrecha. ¿Qué vemos ahí? La Garganta del Diablo.  Es el momento de desembarcar y de continuar el recorrido a pie. Seguimos haciendo fotos. Hay que inmortalizarlo todo. Tras unos 3 km andando llegamos al mirador. El espectáculo es audiovisual. El estruendo de las aguas, el color del cielo, de la vegetación y de la espuma de agua, flotando. No hace falta decir que es indescriptible. Pero el viaje continúa.  Ahora hemos de verlas desde una nueva perspectiva.

Desde Brasil la vista de las cascadas del Iguazú es diferente. Nos adentramos en la región a través de senderos que buscan ángulos imposibles desde los que visionar el amplio arco de cascadas. Llegamos a un mirador desde el que podemos contemplar esa multiplicidad de saltos de agua que van entrelazándose y uniéndose con los que provienen de la Garganta del Diablo. Seguimos. Llegamos al pie de las cascadas. Sobre unas plataformas artificiales podemos acariciar cada una de las cascadas. Basta con estirar la mano. Si todo esto no ha sido suficiente, que no lo creo, para mí sí lo fue, puedes alquilar un helicóptero y darte un garbeo sobre las cataratas. Me comentaron que es espectacular y que dura unos 20 minutos.

Cualquier viaje a Argentina o Brasil ha de incluir esta salida. Son un fenómeno natural de primer orden. En esa línea, no hay que preocuparse demasiado. Todo está previsto y perfectamente organizado. No hay ningún problema para encontrar alojamiento y la comida en el interior del parque tampoco supone ningún problema. Existen varios restaurantes y siempre tienes la opción de carta, buffet o menú.

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