Il Duomo, ojo, Il Duomo

Publicado el 4 diciembre 2014
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Me dice Luisa que tengo que ir a Milán a ver su catedral. Ella ha estado con su madre el fin de semana pasado y le ha gustado mucho. Si quieres, te puedo explicar lo más relevante que te puedes encontrar, lo digo para que no vayas despistado, me dice. Ah, bien. Dime.  La entrada es gratuita, pero tienes que enseñar lo que puedas llevar encima. Me han gustado sus vidrieras tan nítidas, con esos colores tan vivos e intensos. Pero si quieres subir a su tejado y pasear por él, entonces hay que pagar y subir por las escaleras (5 €)  o en ascensor (7 €).

Il Duomo, Milán

Se comenzó en 1386 y su estilo es gótico tardío con gran influencia del gótico francés que se manifiesta en las dobles naves laterales y arquería muy alta rematada con ventanales muy pequeños.  El poder en Milán correspondía a Gaian Galeazzo Visconti. Hasta 300 empleados intervinieron en la Fabbrica del Duomo. El material básico de la construcción es el mármol de la cantera Candoglia. Casi 80 años estuvo parada por falta de dinero. Ya en el siglo XVI fue completada la cúpula octogonal y se decoró su interior con diferentes estatuas de santos, sibilas, personajes del antiguo testamento y profetas.  Destaca también en su exterior, el Guglietto dell’ Amadeo, que aunque es una obra renacentista no desentona con el estilo gótico general.

Tras algunos intentos de romper con el estilo gótico francés imperante en el conjunto de la obra y darle un aire más italiano y renacentista, en 1649 la fachada vuelve a su estilo original gótico. En 1762 se levanta la aguja Madonnina hasta la altura de 108,5 metros.  Fue Napoléon, en 1805, quien ordenó que la fachada fuera terminada. Ya en el siglo XX la última puerta fue completada y, en 2008, fueron terminados también, los trabajos de renovación de la fachada principal. Luisa,  sí que estás puesta sobre esta catedral, le digo. Sí, me ha gustado mucho el aspecto final tan diferente que se ha conseguido. Y me quedo con los paseos por las terrazas exteriores por las vista sobre Milán y los detalles que puedes observar de las esculturas y ese aspecto de bosque que ofrecen los capiteles y los diferentes pináculos que pueblan toda la cubierta. Y no me digas que las historias en torno a su construcción no son interesantes … Pues ahí está.

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