Islas del Titicaca. Donde los Andes se hacen “mar”.

Publicado el 2 mayo 2010
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Isla de Taquile

Isla de Taquile

El Lago Titicaca es el lago navegable más alto del mundo, a una altura de aproximadamente 3.800 metros sobre el nivel del mar. Para atravesarlo hace falta una semana en barco. Un auténtico mar en los Andes peruanos-bolivianos.

Tticaca significa en idioma quechua “puma de piedra” y está adornado de hermosas leyendas. Un auténtico mundo en el corazón del tawantinsuyu.

Saliendo desde la peruana ciudad de Puno, que cuenta con el correspondiente puerto lacustre,una excusión interesante -en la que hoy nos centraremos- nos lleva a las Islas de los Uros, así como a las de Amantaní y Taquile.

La primera parada del barco se produce en las Islas Flotantes de los Uros. Se trata de un conjunto de islas, “construidas” de totora, y habitadas por los uros, un grupo étnico anterior a la época inca, diferente de los aymaras y los quechuas, que se llaman a sí mismos urus -“hijos del amanecer”-, que según diversas fuentes llegaron al Titicaca procedentes de lejanas latitudes geográficas.

La siguiente parada se hace en la Isla de Amantaní. Se trata de una pequeña isla en la que viven aproximadamente unas 800 familias y en la que se hace noche durmiendo en las casas de las familias indígenas -en casa casa, dos viajeros-. Se trata de una isla muy pobre, en la que la economía es de pura subsistencia. La sensación de paz es inigualable. El obligado aislamiento del lugar y sus pobladores le confiere características de cultura fuerte inigualables. Una experiencia realmente inigualable.

Ya por la mañana, el barco se traslada hasta la isla de Taquile. Al menos en mi viaje a Perú en 2004 el guía era extraordinariamente ameno, y las explicaciones sobre aspectos antropológicos de la vida en la isla era particularmente fascinante. La indumentaria de los pobladores, por ejemplo, da muchísima información sobre el estatus y situación social de la persona, con unos matices verdaderamente increibles. Al llegar a la isla se hace necesario subir 532 escalones. Debe destacarse su textiería, las ruinas inkas, Mulsina -lugar de ofrenda a la Pachamama-, las playas Huayllano y Collata, y, sobre todo, la Plaz principal, punto neurálgico de la vida social. Pero lo mejor de todo es perderse por la isla y verlo todo con ojos propios y sentirlo todo con los propios sentidos. Estando en Perú no puede dejar de celebrarse su gastronomía: sus papas, la quinua, etc.

Disfrutar del lago y un cielo inigualable, adentrarse y dejarse empapar por la cultura andina. Sentir los Andes en el puma de piedra. Algún día volveré. Eso, seguro.

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