La Gran Sabana

Publicado el 11 abril 2010
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Chinak-Merú conocido tambien como Aponwao

Mi afición a las expediciones desemboco finalmente en la entomología, la ictiología y  claro, las orquídeas, esa pasión me llevo también a mudarme definitivamente de la urbe, y un día, hace ya más de treinta años, tome mis pocas pertenencias, empaqué mis colecciones y me fui a vivir al amazonas venezolano, hoy, ya retirado me quedan sin embargo mis preciados recuerdos, algunos de ellos los quiero compartir con ustedes así que  en primer lugar voy a contarles algo de la Gran Sabana.

Tanto por mi carácter, como por mis aficiones, (a nadie le gustan los bichos) viaje casi siempre solo y por tierra, saliendo siempre desde Caracas para recorrer y explorar el Estado Bolívar y ver los impresionantes TEPUIS, fue en el año 1975 mi primer viaje y les aseguro que las carreteras de aquel entonces no son las de ahora, hoy recorrer la meseta y fotografiar los tepuis es algo verdaderamente cómodo, pero en aquella época, solamente subir desde el Km 88, hasta Luepa, costaba tres o cuatro horas con un 4×4, hoy, se hace en tres cuartos de hora en cualquier sedan, sin embargo a pesar de todas aquellas dificultades, no había un año, en que no regresara al menos dos o tres veces, y jamás me arrepentí de ninguna de ellas, para mí, ir al parque Nacional Canaima, era la aventura, la tierra en la que siempre quise vivir.

Tampoco existían puentes, y había que cruzar ríos como el maravilloso Caroní, en una chalana o el Yuruani, que cuando la chalana estaba del otro lado, había que tirarse al agua, para poder traerla, en total, había que viajar más de 24 horas, saliendo desde Caracas, para poder contemplar el primer tepui, sin embargo valía la pena, ya lo creo que valía la pena, y el hecho, de que hoy se haga mucho más rápido, les aseguro que no le resta ningún valor al viaje.

Es en esta majestuosa inmensidad, donde se encuentra el Auyantepui, desde donde cae el salto más alto del mundo, el Churúm-Merú, o Salto Ángel, cuya caída libre alcanza casi los mil metros, y quizás sea esta tierra, la que inspiro al famoso Arthur Conan Doyle, cuando escribió “El Mundo Perdido”, es en esta tierra, que vive Canaima el “demonio” también conocido como Mahuari en el amazonas, y es Canaima quien inspiro a Don Rómulo Gallegos a escribir una de sus mejores novelas titulada con ese mismo nombre.

El clima de esta gigantesca meseta, es de eterna primavera, situada a una altura promedio de 700 metros sobre el nivel del mar, alcanzando los 1.100 en algunos sitios, habitada por la etnia Pemón, rodeados e inmersos en una exuberante vegetación y una increíble variedad botánica, donde las orquídeas, las bromelias, y exóticas flores abundan por doquier, los Moriches, o palmas de arroyos, marcan los abundantes riachuelos de aguas cristalinas e impolutas… los bosques de galería con arboles gigantes, que cubren las faldas de los Tepuis…es un paraíso, pero es un paraíso muy frágil, cuyo ecosistema esta hoy en grave peligro, amenazada por las actividades mineras, que aunque no se ven, existen escondidas, dañando fatalmente un paraíso que hay que preservar a toda costa.

En plena carretera, hay posadas como el Kamá, y en el poblado de Kavanayén, pueden dormir en el antiguo monasterio por muy poco dinero, eso sí, lleven comida ya que no hay restaurant en este apartado y bellísimo sitio y no se olviden de comprar algunas de las lindas artesanías de este amable y gentil etnia.

A lo largo del recorrido entre Luepa y Santa Elena de Uairén, los saltos de agua se suceden unos a otros, el Kamá-merú, el Chinak-Merú también conocido como Aponwao, el Torón-Merú, con su escarpado y difícil camino, y la famosa quebrada del Jaspe, a la orilla de la carretera, pero los que tienen espíritu de aventura, no se conforman con sitios que además de conocidos están siempre con turistas, así que si lo desean, pueden tomar un baquiano o guia, en San Francisco del Yuruani, y recorrer algunos de los caminos que se adentran en el corazón de la Gran Sabana, y conocer lugares que jamás olvidaran, podrían subir al mirador del Roraima, un pequeño poblado indígena que se llama Peray-Tepuy, para llegar hasta ahí, hace falta un buen 4×4 y un mejor aun, chofer, pero la vista es inolvidable, si tienen la suerte de que el clima este despejado, por ello es muy recomendable, hacer este viaje en los meses más secos, desde Enero hasta Abril, en estos meses los saltos tendrán menor caudal de agua, pero los paisajes compensaran sobradamente esta desventaja, si además tienen la suerte de pasar una noche despejada en la cima del Roraima, sin o con poca luna, podrán contemplar un cielo tan magnificente como jamás podrán verlo, a no ser que vayan al Tibet, aunque debo de recordarles, que las temperaturas en la cima, les pueden hacer creer que de verdad están en Lasha.

Es desde Peray-Tepuy que comienza la caminata a la cima del Roraima, una experiencia inolvidable, aunque hay que estar en buenas condiciones físicas, no es necesario hacer escalada, y los paisajes que existen en la cima no parecen pertenecer a este mundo, formaciones de granito de millones de años, se descubren a los ojos del visitante, pisos enteros de cristales de cuarzo, esculturas esculpidas en asombrosas e insólitas formas, laberintos de roca donde perderse es más que probable, tantas maravillas dejaran al visitante estupefactos, anonadados ante tanta belleza, desafortunadamente, o quizás muy afortunadamente, otros Tepuis, no ofrecen tanta facilidad, y para subir al Kukenán o a otros Tepuis se requiere de alpinismo casi profesional, por lo que no recomiendo a nadie que lo escale, si no está suficientemente capacitado.

Una vez en Santa Elena de Uairen, son muchos Hoteles, restaurantes y tiendas donde se podrá repostar de todo lo que haga falta, descansar y reponer energía y se podrá continuar el viaje hasta Brasil, ya que la carretera transamazónica, continua para aquellos que se aventures a cruzar este inmenso país, para los que no aspiran a tanto, pueden comprar variados comestibles brasileros en el puesto fronterizo de “La Línea”.

Esta es la tierra del diamante, del oro, la tierra que enloquece a los aventureros en busca de la riqueza fácil, también es la tierra de la belleza, donde la Naturaleza se muestra en todo su esplendor, es la tierra que yo amo, a la que le dedique mi vida, la que recorrí innumerable veces, a todo lo largo y ancho de ella, es la tierra donde aun hoy se descubren nuevas especies de pájaros, de plantas, de reptiles y de insectos, una tierra que jamás olvidarán.

Para viajar a ella, tienen que llegar primero a Caracas, claro, pero el aeropuerto de Caracas se encuentra bastante lejos de la ciudad, asi que es preferible, quedarse en Maiquetía, y tomar un avión hasta Puerto Ordaz, o Ciudad Bolívar, una vez en una de estas ciudades, pueden contratar un tour, o mejor aún, alquilar un vehículo y comenzar la aventura, el recorrido sería el siguiente, así que tomen el mapa y síganme.

Puerto Ordaz hasta Upata, ½ hora. Upata hasta Guasipati dos horas.

Guasipati el Callao, una hora, aquí en el Callao, pueblo famoso por sus minas de oro, encontraran si se salen de la carretera, y visitan el poblado, una enorme cantidad de joyerías, donde se puede comprar a buenos precios cadenas, pulseras aretes etc. en oro de 18 k.

Una vez que salgamos del Callao, nos iremos directamente a Tumeremo, ultima población suficientemente grande, para hacer compras de linternas, comida, hielo, o lo que podamos necesitar, luego continuaremos hasta “El Dorado” a una hora de viaje desde Tumeremo, aquí no vale la pena detenerse, es un pueblo demasiado pequeño y que fue colonia penal hasta no hace mucho, pero es aquí, donde cruzaremos el rio Cuyuni, que hoy cuenta con dos puentes, el viejo, construido por Eiffel, y uno moderno que no me gusta demasiado, pero sea por uno, o sea por el otro, es este rio el que separa al viajero de la civilización, una vez que se cruza, comienza la selva macro térmica y esta abrumadora vegetación de arboles gigantes no se detendrá, hasta llegar al Km. 88, un pueblo minero abarrotado de gente de tiendas y en el que no es recomendable detenerse sino para repostar gasolina, pero una vez que se atraviesa, y al pie de la subida a “Sierra de Lema”, hay una serie de kioscos de comida, donde si hay suerte podremos comer venado, lapa, y otras exóticas comidas, preparadas en forma muy sabrosa por unas cocineras gordas y color de ébano, cuya simpatía va a la par de sus habilidades como cocineras.

El recorrido entonces desde Puerto Ordaz, hasta el pie de Sierra de Lema, es de unas cinco horas deteniéndose en el Callao una media hora.

Comienza entonces, justo aquí, la subida, el Km 88 se encuentra a 110 metros sobre el nivel del mar, y en menos de media hora, llegaremos a los mil metros, una carretera de montaña, con vegetación típica de selva nublada, el reino de las bromelias, los Helechos arbóreos y el paraíso de los observadores de aves y los entomólogos, se trata de Sierra de Lema, la cual es recorrida por una carretera que la atraviesa para llevarnos hasta Santa Elena.

Al llegar a la cumbre, de forma inesperada, súbitamente, cambia el paisaje, salimos en una curva de una selva impenetrable, a un inmenso campo de Golf…hemos llegado a la Gran Sabana.

Comentarios

Una respuesta para “La Gran Sabana”

  1. jesus hector grijalva (1 comments) on julio 10th, 2011 0:58

    Comparto tu gusto por la Naturaleza y en ese sentido te felicito por haber podido realizar tus sueños.La pasión con la que narras absorve y, al menos en mi caso, casi veo tu recorrido conforme voy leyendo. Llegue a aqui buscando fotos de fondo de escritorio para mi laptop y me encntré tu narración.Gracias por compartirlo y ojalá me encuentre fotos de tus viajes por aqui, si no, pues mándame algunas,jajajaja SALUDOS