Pastillas de café y leche de Logroño

Publicado el 24 marzo 2011
Archivado en Elena Ramírez | Comentarios desactivados en Pastillas de café y leche de Logroño

Las personas defienden las tradiciones de sus lugares de origen a través del folclore, de la gastronomía, de las formas de vestir… como una manera de perpetuar la memoria de los antepasados. Me encuentro con Alfredo Ramírez que también quiere conservar parte de la historia de Logroño basándose en un producto artesanal que conoce bien ya que han sido muchos años los que ha pasado rodeado de bolsas y cajas de pastillas de café y leche.

¿Qué importancia tienen para Logroño estos dulces típicos?

¡Cuánto le debe Logroño a este pequeño dulce! Pocas veces un producto aparece tan ligado a la tierra que le vio nacer en tiempos de escasez. Todo ocurrió allá por el año 1830, cuando un descuido mañanero en los fogones y la visión comercial de alguien avispado supo hacer de ello un nuevo producto diferente a lo conocido que encandiló a la gente.

¿Cómo fue?

Antolina Ruiz-Olalde, esposa de Celestino Solano, tomaba cierto día un café cerca de la chapa de la cocina; unas gotas de este café fueron a parar a la chapa y cuajaron; ella lo probó y no le pareció mal aquella masa. Este fue el inicio de lo que pronto se llamaría “pastillas de café y leche”.

¿Dónde tuvieron su nacimiento las pastillas de café y leche?

En un establecimiento, en la calle Mercado, hoy Portales. Actualmente está ocupado por la óptica “Agustín Cárdenas”. Celestino Solano y su mujer Antolina Ruiz-Olalde comercializaron “Un producto rico en vitaminas, con excepcionales propiedades alimenticias, carentes de toda clase de ácidos, esencias y espíritus, con extraordinarias propiedades suavizantes de la laringe”, así lo definieron. Este producto relegó de inmediato a las pastillas de Malvavisco que hasta entonces se empleaban para combatir el catarro.

¿Dónde tenían el obrador en un principio?

Allí mismo en la misma casa se fabricaron en sus comienzos; en la primera planta, en unas ollas de cobre arrastradas sobre cadenas, la mezcla del café y la leche convertida en una pasta se estiraba, se cortaba con tijeras, y se envolvía a mano. Era, sin duda, un producto “para todas las fortunas”, como entonces se decía y de fórmula sencilla que en sus inicios guardó su pequeño secreto al ser confeccionado con leche de burra, a la que se atribuían propiedades energéticas y curativas. Pronto se extendió por los cuatro puntos cardinales de la ciudad, y comenzó su expansión por áreas limítrofes: Pamplona, Santander y Zaragoza, creando en ellas sus marcas propias.

¿Cuál fue la marca mas conocida?

Desde luego la marca más conocida fue y es Solano. Ten en cuenta que llegó a tener nada menos que la etiqueta de proveedora de la Real Casa, y ganó numerosas medallas en las distintas Exposiciones Internacionales habituales por aquella época. Es mas aunque ya dejó de fabricar pastillas de café con leche hace mucho tiempo siempre exhibió el escudo de Logroño, si bien hoy sólo porta un corazón. Desde hace años fue devorada por el interés comercial de empresas multinacionales que no entienden de sentimientos ni de tradiciones.

¿Qué otras marcas surgieron entonces?

Con la expansión del invento surgieron muchos fabricantes, algunos incluso convirtieron sus casas y buhardillas en obradores. Así nacieron: “El Explorador”, “El Ciervo”, “El Logroñés”, “Julián Arroniz”, “La Anunciación”, “Dos Torres”, “Ebro”, “La Oveja”…, así hasta una treintena de marcas, que más tarde algunas tuvieron los apelativos de “Viuda de …”, “Sucesor de …” y de las que hoy en día apenas quedan unos pocas.

¿Nos habla un poco de sus primeros contactos con la industria de los dulces?

Todo comenzó en 1946 en una tiendita llamada “La Golosina”, impulsada por mi madre Lucía Arancón y que asentó definitivamente en Logroño a mi padre, Celestino Ramírez. Es curioso porque antes no habían tenido ninguna relación con este mundo.

¿Dónde estaba situada esta tienda que menciona?

Al principio estuvo ubicada en la calle del Cristo nº 2, en pleno corazón del Logroño histórico, desde donde endulzó la vida a sus convecinos. Más tarde se instaló en lo que hoy es su sede definitiva, en la calle Portales nº 5, un edificio que en tiempos albergó las instalaciones de la imprenta Moderna.

Pero los tiempos cambian, ¿qué transformación ha sufrido su negocio desde entonces?

Mantener abiertas las puertas de mi local significa haber lidiado con los tiempos y despachar toda clase de productos típicos de la región. Son muchos los que no olvidan las famosas “bambas” de merengue, que acabaron pereciendo ante el empuje de la bollería industrial. ¡ Como se acuerdan todavía hoy muchos logroñeses de aquellos pasteles!. También vendíamos variantes y frutos secos que, sobre todo, se compraban los domingos antes de ir al cine o de paseo por Portales.

Sin embargo y, a pesar de ello, ¿qué tiene su establecimiento que aun mantiene sus puertas abiertas?

El gusto por el trato personal y el buen consejo de quien entiende y sabe de la calidad que atesoran sus productos, consigue hacer de “La Golosina” un establecimiento único en La Rioja. La Golmajería sostiene esta tradición que pertenece ya a unos pocos privilegiados.

Golmajería, ¿que significa y que origen tiene esta palabra?

Según el diccionario académico la palabra golmajería proviene de la zona de la Rioja Baja. Viene de la voz gola que significa ·garganta· y de ella derivan golmajo que significa ·goloso·; por lo tanto golmajería es el lugar donde se venden dulces. A mi me gusta definirla como ·dulcería·.

¿Cuántos establecimientos llegó a poseer?

Llegué a tener hasta tres tiendas a la vez cuando abrimos en Avenida Portugal otro establecimiento dedicado a los bombones;pero ya fue demasiado el trabajo acumulado y desistí por no poder dedicar el tiempo debido a mi familia.

¿Por qué este afán suyo de saber mas de las pastillas de café y leche?

Nos debemos respeto mutuo las pastillas de Café con Leche y yo; por ello tengo como compromiso personal recopilar cuanta información encuentre sobre este dulce, en otro tiempo valorado y que hizo de nuestro Logroño una ciudad universalmente conocida.

Observo en sus palabras un fondo de melancolía y de nostalgia…

¡Son tantos años de trabajo que me apena ver como una parte de nuestra historia local se puede olvidar…!

¿Cómo podemos ayudar entre todos a impedir este olvido?

A esta aventura de recuperar de la memoria individual y colectiva hago un llamamiento, para quien sea conocedor, o simplemente quiera compartir unos recuerdos conmigo acerca de las pastillas de Café con Leche, se acerque por la página web que he creado con ayuda de mi hija ( http://www.pastillasdecaféyleche.info), y deje sus comentarios e impresiones ayudándonos a completar una pequeña parte de la historia de Logroño que es patrimonio de todos.

Esta es la aventura personal que ha emprendido el amigo Alfredo Ramírez, así que si alguno de ustedes, lectores de esta revista, tiene alguna información sobre ello no dude en visitar la página citada y entre todos lograremos este pequeño homenaje a un dulce tradicional y nuestro, que si no lo evitamos, permanecerá sólo en la memoria de unos pocos.

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