Pirineo de Girona: pura paz, belleza infinita.

Publicado el 15 junio 2011
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Con una capital de provincia que es una joya -por su bellísima zona histórica y por lo agradable y humano de la ciudad-, tal vez lo que más llega al gran público de este trozo de territorio catalán que es la provincia de Girona, es la Costa Brava; otra verdadera hermosura. Pero hay otra cara de estas tierras, la cara montañosa, pirenaica, un espacio al que bien vale la pena asomarse.

Esta zona atesora un patrimonio natural, artístico, gastronómico y etnográfico muy digno de ser conocido y disfrutado. Compuesta de tres comarcas -El Ripollés, La Cerdanya y La Garrotxa-, cada una de ellas ofrece sus peculiaridades y atractivos.

En El Ripollés -bañado por el río Ter– debe mencionarse la localidad de Ripoll (su Monasterio benedictino de Santa Maria es un tesoro del románico catalán), Sant Joan de les Abadesses, Camprodon y hermosas sierras como la de Mogrony o de Cavallera. Son una delicia los pueblos con casas rústicas de piedra -tan propias de estas alturas-, los valles encajonados entre las montañas (como el de Núria) y el espacio descansa a las orillas del río.

La Cerdanya: se trata de un prolongado valle, atravesado por el río Segre. En un entorno natural esplendoroso, su clima es relativamente suave casino online -para estar a las alturas en que nos encontramos, siendo abundantes los lugares propicios para la práctica de actividades al aire libre y deportes de invierno. Como localidades más relevantes, citaremos a Puigcerdá, Llivia (con sus empinadas calles y donde se celebra un célebre festival de música clásica), Guills de Cerdanya, Meranges, Martinet o Aranser.

 En cuanto a La Garrotxa, una serie de lugares podemos considerarlos especialmente recomdendables para visitar: los volcanes de Crostat, Roca Negra y Santa Margarita -en la zona de Olot-; la localidad de Besalú -con su célebre puente románico sobre el río Fluvíá, y con un valiosísimo legado arquitectónico medieval y baños rituales judíos-, Castellfillot de la Roca -en un emplazamiento arrebatadoramente bello y salpicado de bosques de frondosas-; la plaza fortificada de Sant Pau; y, por supuesto, Olot -localidad sobre la que pivota la vida de la comarca-.

Donde Catalunya se hace pirineo. Hermosura y abismo de la montaña. Paz perpetua. Pirineo de Girona.

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